Un año después

Por un motivo u otro, hace casi un año desde la última vez que escribí alguna entrada en este blog. Desde entonces han pasado muchas cosas relacionadas con el mundo islámico.

En Siria continua una guerra que ha destapado una nueva pesadilla para Occidente, el Estado Islámico. Irán sigue adelante con su proyecto nuclear mientras EEUU baila al son que la República Islámica marca. Europa fue nuevamente golpeada con el atentado del periódico Charlie Hebdo. En España se producen detenciones relacionadas con el integrismo musulmán, incluyendo cierto individuo que estuvo en Guantánamo y que iba por los distintos medios de este país auto proclamándose víctima inocente. Y la lista sigue y sigue.

¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Actualmente el mayor problema que sacude la política internacional y europea es el tema económico. Estamos tan centrados en esta circunstancia que nada parece distraer nuestras miradas. La llegada del Estado Islámico no ha supuesto un nuevo frente en la lucha entre dos mundos, más allá de algunos titulares en la prensa nacional.

Las decapitaciones publicas, la destrucción de complejos arquitectónicos históricos y el avance continuado de su territorio no consigue arrancar más de un “¡vaya lo que hacen!” entre los que son obligados a ver la noticia en un telediario o caen, por curiosidad, en una web de un periódico digital.

Nadie quiere enfrentar el problema. Los países europeos siente que no va con ellos. Una mezcla de “eso sería muy caro” unido a un extraño cariño hacia el mundo musulmán que siempre han profesado las altas esferas de la Unión Europea. El ciudadano de a pie no es muy diferente. Parece que el tema no interesa. Siente que está lejos, que eso nunca pasará aquí y que no tenemos por qué hacer nada al respecto. En su interior, piensa que aún hay tiempo en el caso de que tuviésemos que hacer algo.

Y mientras, el flujo continuado de inmigración musulmana, el nacimiento de niños de familias musulmanes asentadas, que no integradas, en Europa suma y sigue día a día. Una bomba de relojería que estallará el día menos pensado. Pero no pasa nada. “Lo de Charlie Hebdo es algo aislado, algún que otro integrista suelto”. Nadie se plantea lo que supone que los terroristas hubiesen nacido en la propia Francia, criados en el sistema educativo francés, con las mismas oportunidades que cualquier francés autóctono, de los que su familia es francesa desde Napoleon o antes. Tampoco ven el peligro a que uno de los que cortan cabezas en el Estado Islámico hubiese nacido en Inglaterra y hable un ingles tan refinado como alguien de Oxford. ¿No ven el peligro los españoles que eran vecinos de algunos de los que lo dejó todo en un país desarrollado y se fueron a luchar a Siria del lado del Estado Islámico?

Y el tema iraní. El bueno de Obama está consiguiéndolo. En su interior se ha propuesto nuclearizar Oriente Medio y que Israel sienta el verdadero peligro. No hace lo más mínimo por frenar la bomba atómica iraní. Y no solo eso, tampoco mueve un solo dedo a la hora de frenar la enorme influencia que la Republica Islámica está alcanzando en la región, con un país llamado Irak casi rendido a sus pies, y Siria, donde su ayuda es la única que mantiene en el poder a Al Asad.

Obama, que personaje. El racismo negro trajo a un presidente mediocre, de raíces musulmanas, con un odio hacia Israel que le cuesta disimular. ¿Qué mundo quieres dejar tras tu mandato? Traicionó a Mubarak. Definió como ejemplo democrático la llegada de los Hermanos Musulmanes, cuestionó su caída. ¿Qué será lo siguiente?

Queda poco para la finalización de su presidencia y creo que aún queda por mostrar su golpe final, algo que lleva preparando desde hace tiempo, el reconocimiento del Estado Palestino. La gran justificación para el integrísimo islámico de que mediante el terror, los escudos humanos, las bombas en mercados y autobuses, se consigue todo. Ojalá me equivoque pero no lo creo.

Después de un año sin escribir nada sigue igual, todo está peor. Ante esto, “la lucha continua”.