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EEUU y Egipto. Donde dije digo, digo Diego.

Donde dije digo, digo Diego. El cripto-musulmán de Barack Hussein Obama no tuvo reparos y dar una puñalada trapera a Mubarak hace unos años. Pero, en vistas de que la revolución islámica en Egipto terminó con un rotundo fracaso, no tiene problemas en dar unas palmaditas en la espalda a AlSisi, que es lo mismo que Mubarak pero con nuevo rostro.

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/06/22/actualidad/1403465904_897931.html

Las bombas vuelven a Egipto

Cuando los integristas se sienten acorralados, pulsan el botón y hay una explosión. Esto acaba de pasar en Egipto, dónde los Hermanos Musulmanes no han dudado en colocar un coche bomba al paso del Ministro del Interior Mohamed Ibrahim.

Cuando la fiera está herida y acorralada es más peligrosa que nunca y es el momento en el que este tipo de actos tienen lugar. Es hora de rematarla. Descabezada la cúpula del grupo extremista es hora de terminar el trabajo y acabar con la hermandad.

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Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/05/actualidad/1378377664_234951.html

 

Egipto en la encrucijada

Cuando un golpe de estado es la mejor opción es porque algo no se ha hecho bien y, con Egipto, el mundo ha descubierto que hablar de democracia no es tan fácil. Todos los líderes y entendidos que hablaban de democracia con la caída de Mubarak eran sujetos que no sabían mirar más allá de sus narices. La democracia, nuestro amado sistema de convivencia, se toma muy a la ligera y algunos creen que es fácilmente implementable en cualquier país y circunstancia. El pueblo egipcio ha vivido bajo el yugo de dirigentes desde su más fascinante antigüedad. Mubarak no ha sido más que el último ejemplo cuyo máximo exponente reciente estuvo en la figura de Nasser. A lo largo de su historia no han vivido su propia Revolución Francesa ni todos los acontecimientos que a lo largo de los años nos han llevado al sistema actual. La democracia no es algo de “quita y pon”, no es tan fácil de instaurar como los sistemas dictatoriales que dirigen este tipo de países. Es algo que se trabaja, que se sufre y que se gana. Por mucho “interés” que tenga Obama, cuando una democracia se sustenta sobre palillos al final tiende a caer o, simplemente, es violada por cualquier fundamentalista islámico para hacer de ella lo que le venga en gana. Egipto, el ejemplo más reciente.

Algún ingenuo cree factible una democracia en Irak? Afganistán? Egipto? Hay que ser realistas, y prácticos. Determinados países no tiene una masa con capacidad de decidir, ni siquiera saben lo que les conviene. Es duro, es triste, pero es así.

El ejemplo de Egipto sienta un precedente bastante actualizado de lo que puede pasar en este tipo de situaciones. Quizás guarde ciertas similitudes con la Revolución Islámica iraní aunque también contiene importantes diferencias. Mubarak no era el Shah persa, y la realidad de ambos pueblos era muy diferente. Con la caída de Rais, previo beneplácito de todo Occidente, se abría un proceso de transición cuyo final nadie vio o no quisieron ver. No hacía falta ser muy inteligente para pronosticar que la caída de Mubarak supondría el ascenso de los Hermanos Musulmanes, una de las organizaciones islámicas más peligrosas del mundo. Ciertamente los Hermanos Musulmanes llegaron al poder por la vía democrática, algo no muy complicado porque en la clandestinidad ya disponían de una fuerte estructura de partido y contaron con esa ventaja a la hora de presentarse a unas elecciones dónde todos sus contrincantes mostraban cierta improvisación.

Su primer año en el poder fue un autentico desastre. Económicamente el país fue llevado a la ruina, los intentos por modificar la constitución en favor de la hermandad fueron constantes, la división religiosa se acentuó con ataques a los coptos y llegaron a nombrar a antiguos terroristas como gobernadores. La mayoría de los que les votaron asistieron con estupor a la mentira de Morsi. Eso, unido a la dejadez propia de este tipo de pueblos, hizo que los Hermanos Musulmanes se sintieran plenamente autorizados a machacar la nueva democracia egipcia.

Cuál es el camino a seguir?

Con todo esto no pretendo perpetuar regímenes dictatoriales ni creo que este tipo de países deban estar condenados a este tipo de mandatos para siempre. La revolución egipcia fue un buen punto de partida para que Mubarak viera que su pueblo necesitaba más democracia, más libertad y así iniciar un plan de medidas enfocadas a ello. Pero el egipcio no quería un poco, lo quería todo. Se dejó llevar por el frenesí revolucionario y, alentado por los Hermanos Musulmanes en la sombra, que vieron su oportunidad, lo pidieron todo. Como el muerto de hambre que ante una mesa repleta de comida no se conforma con comer poco a poco y lo hace rápidamente y sin respirar, el egipcio se atragantó con sus demandas y cuando quiso darse cuenta estaba peor que antes. Prueba de ello era el descontento social y las voces que se replanteaban la vuelta de Mubarak.

Ahora el futuro es una incógnita. El ejercito ha tomado el mando “temporalmente” aunque ya hay analistas que apuntan que el General al-Sisi se plantea presentarse a las elecciones movido por su creciente popularidad. Los Hermanos Musulmanes, descabezados y sin líder, lamen sus profundas heridas tras un ataque que no vieron venir y fue mucho más duro de lo que sus peores pronósticos auguraban. Ante tal panorama, Mubarak no parecía tan malo y el futuro les depara un nuevo Rais, con el mismo corte, que mantenga a raya a los radicales y lleve a su pueblo por una senda similar a la anterior, lejos del fanatismo religioso. Lo importante es que el turismo vuelva y si el nuevo presidente ofrece estabilidad Egipto volverá a sonreír.

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