Siempre con el tabaco
Un tema que nunca dejará de generar polémica es el tabaco. Si fumas tratas de defender tu derecho hacerlo y si no lo haces defiendes la necesidad de no tener que tragar el humo de otros. Todo esto viene a colación por la “ley anti-tabaco”, que le gobierno está pensando endurecer no permitiendo fumar en locales públicos.
Claro que los fumadores tienen derecho hacer con su cuerpo lo que quieran pero a costa de qué? Como no-fumador, siempre he padecido la sombra del tabaco cuando he ido a un bar a tomar algo. Llegar a casa apestando a tabaco, tener que ducharme a las 3 de la mañana porque me da asco acostarme así. Eso sin contar con el daño que el tabaco produce en mis pulmones, ojos,… Viene bien esa frase de “la libertad de cada uno termina donde empieza la de los demás”.
Con la propuesta de endurecer la ley, los hosteleros se asustan y la psicosis colectiva empieza su andadura y parece que llegará el fin del mundo. Nada más lejos de la realidad. Cuando viajé a San Francisco ví que hay una realidad diferente. Ir de copas a discotecas o pubs donde nadie fuma, donde el aire está limpio, es un hecho que los habitantes de esta ciudad californiana disfrutan desde hace tiempo y allí ningún bar o restaurante ha cerrado.
Todo esto es cuestión de respeto. De saber que si tu acto es perjudicial al menos debes ceñirte a unas reglas de conducta que, te gusten o no, están para tratar a todos como iguales y que los no-fumadores sean tratados justamente. No se prohíbe fumar, pero si hacerlo en sitios donde perjudique al que ha decidido no hacerlo.
Está claro que el humo del tabaco no es lo único que ataca a mis pulmones; el humo de los coches, chimeneas,… todo es perjudicial pero una acción como fumar, libre y voluntaria no es precisamente lo que más me apetezca tragarme. Y justificar esto con el humo de los coches es tan imbécil como los que justifican el consumo de drogas con frases como “Y que no es una droga?. La tv es una droga,….”. Fumar es perjudicial ya si lo haces procura que solo te afecte a ti, porque otros no tenemos por qué tragarnos tu mierda. Es así de simple.
